-hey Margaret.- le digo, vamos a dar una vuelta por el campus, y así comemos algo de comida china ¿que opinas?.
-créeme que te diría que si.. Pero ya tengo compromiso. Hay una fiesta en el lago, y sabes como son esas fiestas, no me pierdo una. Vamos juntas, ¿que me dices?.
-creo que paso.
-pero ¿por que?, te hace falta una buena dosis de fiesta.-dice tratando de convencerme.- todos iremos, siempre salimos juntos los cuatro.
-pero hoy no estoy de humor para ese tipo de fiestas, además... mejor me quedo aquí y me relajo.
-pero... bueno lo que tu digas lola, tu te lo pierdes.- estaba vestida con unos vaqueros, un suéter negro, y nos botines de cebra. Se puso su chaqueta y estaba abriendo la puerta cuando voltea, y me mira.-segura que no vienes.
-si, es más si cambio de opinión nos vemos en el lago.- digo.
-espero que cambies de opinión.- da media vuelta y se va.
Busco en mi colección de cds y escojo el de Beethoven. Al fin tiempo sola, me quito la ropa y me meto en la bañera, un baño de burbujas, media hora, y esa imagen no desaparece. Salgo de la bañera y me pongo mi pijama: un pantalón largo de algodón, a cuadros y un t-shirt negro. Voy a el mini frigorífico, y cojo una lata de coca-cola light. Me siento en mi cama y la tomo. Al cabo de una hora de no hacer nada más que escuchar música clásica, decido que es mejor acostarme y descansar. Apago la luz y me tapo de pies a cabeza con mi sábana.
Los minutos pasan, y esos minutos se hacen horas, son la 10 de la noche y no consigo encontrar el sueño, como si estuviese jugando a las escondidas. me paro... bueno no he conseguido conciliar el sueño así que mejor busco otra cosa que hacer, camino hacia el armario, me quito la pijama y me pongo una falda alta negra, y una blusa verde olivo, me pongo mi chaqueta de cuero, unos converse negros, y listo.
Afuera está frio, camino, rápido por que se que el lago esta un poco lejos.
Miro a mi alrededor, y no hay nadie, a esta hora todos tienen que haber llegado al lago, casi estoy llegando, camino con los ojos clavados en el piso. Choco con alguien y no puedo evitar el grito que sale de mi garganta. Miro al frente, y el profesor esta ahí, de repente me toma de los hombros.
-lola, soy yo.- dice.- no tienes por que alterarte. ¿Para donde vas?.
-iba camino al lago, de por si ya estaba un poco asustada, pero juro que casi me da un infarto.- digo sintiéndome estúpida.
-o para la fiesta ¿eh?-. Su tono es el adecuado, pero aún así, en la obscuridad, solo la luna nos iluminaba, sus ojos estaban inexpresivos.
-si, me ha invitado Margaret, creo que ya tuve bastante tiempo para mi.. y se me ocurrió que esta noche no tenia por que ser tan calmada, es decir, Beethoven y un baño de burbujas, son una buena combinación, cuando uno quiere calmarse.
-¿tu olles a Beethoven, pensé que eras como todas esa chicas que caminan por el campus, con la cabeza llena de alas de mariposas.
-es mi favorito, me inclino hacia la música clásica.
-a ver lola, que me dices si te acompaño hasta el lago... me preocupa que andes por aquí a estas horas, sola.- dice con tono preocupado.
-no profesor O´kein, no se preocupe, la verdad es que ya casi llego y no quiero ser una molestia.
-ya te dije lola, me puedes decir Billie, y además no es ninguna molestia, es un placer.-dice, y no puedo negarme a esa tentadora propuesta.
Caminamos lo que queda del recorrido al lago, y quiero que el tiempo que me queda con el, con su presencia, el tiempo que me queda para escuchar su respiración, nunca acabe, pero nunca se tiene lo que se quiere ¿verdad?. Llegamos hasta la luz del faro que estaba al lado del lago, había encendida una gran fogata, y todos bailaban, excepto algunos que ya se habían lanzado al lago.
-bueno... nos vemos mañana, lola.- me dice posando su mano en mi hombro.
-nos vemos mañana, Billie.-digo.
-mucho mejor, te cuidas.- da media vuelta y desaparece en la obscuridad del bosque
-tu también.- digo en voz baja, se que no me ha escuchado pero sirve de consuelo.
Busco con la mirada, tardo un minuto en divisarlos, Margaret me mira, los ojos entrecerrados, como si tratara de ver una pintura abstracta, me acerco a ellos, will está vestido de negro y usa un gorro negro. Bryson está un poco pensativo, viste unos vaqueros, un t-shirt negro y unos converse.
-hola chicos, esto esta encendido ¿verdad?.-digo tratando de entablar conversación.
-si.- dice will.- ufff estas chicas están locas.
-si están locas...-dice Margaret, y capto la indirecta.
-ni tanto... solo de dejan llevar.-digo en respuesta.
-hey!.- dice will.- ¿quieres bailar lola?.
-si.-digo y le lanzo una mirada a Bryson, que está cabizbajo. Lo veo así desde que le dije esa pequeña mentira en la hora de almuerzo.
-si.- respondo.- eh... los dejamos.
casi todos bailaban, los únicos que estaban distanciados eran Bryson y Margaret, los otros bailaban animados, o se bañaban en el lago, otros se besuqueaban, y los mas bobalicones, jugaban con videojuegos con consolas portables. Todos estábamos, toda la generación, y era el ultimo año que teníamos juntos en esta academia, todos tomaríamos rumbos diferentes en este año, algunos se irán a la universidad, otros solo se quedarán siendo unos vagos. pero lo cierto es que todos seremos diferentes, y este ultimo año en preparatoria, lo gozaría como nunca antes, por que solo se le vive una vez.
-¿me das un segundo?, regreso enseguida.- miro a mi alrededor y diviso a un chico que bailaba solo, era atractivo, pero no de mi gusto. me le acerco, y como la música estaba alta, le susurro al oído.
-¿me puedes hacer un favor?.- el asiente al ritmo de la música.- puedes acercarte a esa chica de allá, digo señalando a Margaret, camina hacia ella, ¿puedes?.- y el vuelve a asentir.
en este instante Bryson, mira al frente y ve al chico guapo acercarse, luz rostro cambia de vacio a desesperación, mira a Margaret, y esta también lo mira a él, en la mirada de ella solo se puede leer desesperación, pero en la de él solo veo fuego, fuego intenso, como si en verdad la deseara, la toma por la cintura, una mano a cada lado, la acerca a ella, y se tocan sus labios, un pequeño rose, y lo que viene no era de esperarse, el fuego deja de ser fuego y pasa a ser lava, un volcán en erupción, y ya no pueden separar sus labios.
Me volteo y camino hacia Will, que no puede creer lo que está viendo.
-es difícil de creer ¿verdad?.- digo, pero el tiene la mandíbula caída. Le doy palmaditas en una mejilla y este vuelve a la realidad.
-mierda, no me jodas, ¿que demonios hiciste?. Tu... algo tienes que haber echo, eso del admirador secreto, desde un principio me pareció extraño.
-gracias, gracias, muchas gracias publico televidente.- le digo.
-tu amiga mía eres mi niña genio.- dice, me abrasa y me roza los nudillos por el cuero cabelludo.- vamos.- me sube en su hombro, lo que resulta fácil para el por que mide 20 centímetros más que yo, y tiene un cuerpo descomunal. Corre al lago.
-no, no, no, ¡Will no jodas!, en serio no es momento.- le doy un fuerte codazo en las costilla, pero eso no sirve para pararlo. Se tira al lago y me lleva encima de el, así que caigo junto con el, subo a la superficie, y intento respirar. Salgo del lago tosiendo por el agua ingerida.
las horas pasan rápidas, y ya es de madrugada, will empapado igual que yo, y Bryson y Margaret abrazados caminamos, hacia los dormitorios, aunque la fiesta no se a acabado aún ya los cuatros queremos partir a el precioso mundo de los sueños, en la puerta le lanzo una mirada a will, acusadora, y resentida por hacerme empapado. El se siente culpable, pero quien puede culparlo si se emociono mucho por la noticia esa. Entro en el edificio, Margaret tras de mi no dice ni media palabra.
Llegamos a nuestro dormitorio, y entro primero, ya dentro me volteo y me fijo en Margaret, ella esta sorprendida aún.
-ves Marge, te dije que si funcionaría.- digo.
Ella corre hasta donde mi y me da un fuerte abrazo.- gracias lola... eres única.
-lo se, lo se, gracias.- digo abrazándola mas fuerte aún.- ella da un paso hacia atrás y me mira acusadora.
-pero eso no quita el hecho de que hayas llegado a la fiesta con el profesor O’kein.
-¡por dios! Marge que mal pensada eres. te diré, yo decidí ir a la fiesta, y nos chocamos en el camino, el se ofreció a acompañarme ya que era muy tarde para que una chica como yo andara sola por el campus, y eso fue todo, nada más.
-¿segura?.- pregunta.
-segurísima, no soy una perra para tirármele al profesor de biología, ese sexy y provocador, profesor de biología.
Eso sirve para calmarla, así me quito la ropa mojada y me tiro en la cama, solo con unos bóxers a cuadros, y una camiseta negra. La noche transcurre lenta, a mi agrado, por que en la mañana estoy llena de energía. El despertador suena a las 7:00, me levanto dando traspiés. Le tiro un almohadazo a Margaret y eso sirve para levantarla. Me meto en la ducha y el baño sirve para refrescarme un poco... no que decía para helarme, esta mañana ha amanecido lloviendo fuertísimo. El tipo de mañana que escojo para oír música clásica y tomarme un buen chocolate caliente, eso hago mientras Margaret está en el baño. Nos vamos a clases temprano, y somos las primeras en llegar al salón. Los lunes y martes, nos toca biología a primera hora.
Así que va a ser peor de lo que imaginé. El profesor ya está en el salón cuando entramos, me siento en mi sitio habitual. Frente al profesor, un intercambio de miradas, un buen día, y todos comienzan a entrar en el salón.
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